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jueves, 27 de mayo de 2010

Nuestra querida señorita Pino nos dedica unas palabras.

Mi querida gran familia de Las Vegas:
Se acerca el Día de Canarias, y como gaviota en Madrid que echa de menos a su isla y a su gente, no quiero dejar pasar la ocasión, aprovechando el maravilloso blog que tenemos, de poder compartir con ustedes algunas reflexiones y decirles que los tengo muy presentes.
La crisis que padecemos ha llevado a muchas familias a tener dificultades importantes para vivir en condiciones de dignidad. Esta situación, lejos de llevarnos a refugiarnos en nuestros caparazones, se convierte en una llamada a vivir nuevos valores, a experimentar actitudes de solidaridad y cercanía con los demás, a estar atentos a las necesidades básicas de los que peor lo están pasando. Ante la lógica del ganar y gastar sin medida pensando que de esa forma vamos a ser más felices, se propone la lógica del compartir como camino de felicidad.
A menudo escucho quejas de que esto es imposible, que cada uno va a lo suyo en la búsqueda de su propio interés y comodidad, entonces les digo que otro mundo, otra escuela, otras relaciones humanas son posibles porque yo viví señales de ello en el barrio de Las Vegas de Valsequillo: Cómo en nuestras fiestas con lo poco que cada uno llevaba, igual que el pasaje de la multiplicación de los panes y los peces, siempre sobraba; Cómo con la pequeña aportación en concepto de material a principio de curso, al ser éste comunitario y cuidarlo, alcanzaba para todo el año y cubría todas las necesidades; La riqueza y alegría de nuestros encuentros y salidas debido a la implicación de todos y todas; Nuestras asambleas de padres y madres tan participativas; El cómo los mayores se hacían cargo de los pequeños; La lucha incansable para mejorar los recursos de nuestro centro, tanto los humanos como los materiales; El favorecer que nuestra escuela pública compensara todo tipo de desigualdades intentando hacer posible un desarrollo integral de toda la comunidad educativa; La preocupación y solidaridad por los más pobres del planeta que nos llevaba al apadrinamiento de niños, etc.
Sólo bastaba que nos lo creyéramos para, ilusionadamente, tratar de poner en práctica nuevos proyectos. La experiencia vivida en nuestro colegio me lleva a afirmar que cuando se comparte nuestro tiempo, nuestras capacidades, nuestros recursos, todo resulta más cómodo, más fácil y nos hace más felices, tanto al que da como al que recibe. Cuesta salir de uno mismo pero luego merece la pena.
Desde lejos tomo mayor conciencia de la riqueza que tenemos, me gustaría animarles a no perderla, a seguir trabajando codo con codo familias, alumnado, profesorado y Ayuntamiento, arrimando el hombro cada uno en la medida de sus posibilidades para mejorar en todo lo posible. La sociedad actual necesita de experiencias alternativas al individualismo, a la corrupción y al sálvese quien pueda, que parecen reinar a sus anchas. Necesitamos de grupos de personas que crean que otro mundo, otra sociedad, otras relaciones humanas son posible y trabajen para conseguirlo. No estamos lejos de alcanzarlo.
Reciban un fuerte beso. Tengo siempre un lugar reservado en mi corazón para ustedes.
Pino.

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