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jueves, 3 de noviembre de 2016

ABRAHÁN Y SU FE EN EL ÚNICO DIOS. Génesis 11-25


Abrahán era el patriarca de una tribu de pastores nómadas que viajaban con sus rebaños en busca de pastos. Abrahán era un hombre justo, muy querido por su tribu. Pero él y su esposa,  Sara, estaban tristes porque no tenían hijos y eran ya mayores. Abrahán tenía una gran fe en el único Dios. Un día, Dios habló con él y le prometió que, si cumplía lo que le pedía, encontraría una buena tierra donde vivir para siempre y se convertiría en el padre de un gran pueblo. Después, Dios le pidió que abandonara Mesopotamia y fuera a Canaán, la tierra que le había prometido. Abrahán confió en Dios y se marchó con su tribu a Canaán. Años más tarde, Sara dio a luz a un hijo, al que llamó Isaac. Cuando Isaac era un muchacho, Dios quiso probar la fe de Abrahán y le pidió que sacrificara a su hijo. Abrahán confiaba tanto en Dios que decidió obedecerle. Cuando Abrahán iba a sacrificar a su hijo, un ángel enviado por Dios se lo impidió. Por confiar en Dios, el ángel dijo a Abrahán: “Dios multiplicará a tus descendientes como las estrellas del cielo”. Abrahán murió muy anciano, lleno de felicidad por su gran fe en el único Dios y por haber formado un gran pueblo.







Religión Católica 5º de primaria. Aprender es crecer. Anaya.

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