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jueves, 10 de noviembre de 2016

MOISÉS. Su vida. Texto

El faraón miraba con malos ojos a los hebreos pues, como eran muchos, pensaba que podrían rebelarse contra él. Por eso, ordenó que no se dejara con vida a los niños hebreos que nacieran en Egipto. Una de las madres ya tenía dos hijos, Miriam y Aarón. 

Cuando nació el tercero, pasó mucho miedo. Miriam, hermana del bebé, pensó en una manera de salvarlo. Miriam sabía que la hija del faraón iba a bañarse a la orilla del Nilo, rodeada de sus criadas. Cogió al bebé, lo metió en una cesta de mimbre bien mullida con telas de lino y lo llevó hasta el río. Soltó la cesta cerca de donde estaba bañándose la hija del faraón y esta, al ver la cesta, pidió que se le acercaran. El bebé le sonrió y la muchacha se enterneció. Entre mimos, le dijo: - ¡Mirad todas qué bebé tan hermoso! Le llamaré Moisés, que significa "Salvado de las aguas". 


Pero...¿Quién lo amamantará hasta que crezca? Entonces Miriam salió de entre los juncos de la orilla y dijo que conocía a una mujer que podía ayudarla. Y así fue cómo Moisés pasó su infancia, muchos días en el palacio del faraón y otros días con su verdadera madre y sus hermanos, entre los hebreos.
Moisés creció  hasta ser un joven fuerte. En sus paseos, podía ver el trato que recibían los hebreos. Los guardias del faraón los obligaban a hacer los trabajos más duros y los golpeaban sin piedad. Un día, Moisés fue testigo de cómo un guardia maltrataba injustamente a un hebreo y no pudo resistirse. Golpeó al guardia y, sin querer, lo mató. Espantado por su crimen, esa misma noche se quitó sus ricos ropajes egipcios y huyó fuera de la ciudad.

Vagando por el desierto y el campo, tuvo la suerte de encontrarse con una familia de ganaderos, que lo acogieron con cariño pues vieron enseguida que Moisés era una buena persona. Se casó con una joven y tuvieron un hijo. Los años pasaron y Moisés estaba muy satisfecho con su tranquila vida siendo pastor.

Fuente: Historias maravillosas de la Biblia. Editorial Everest.

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