Se acercan las III Jornadas solidarias en nuestro centro y estamos leyendo en clase textos alusivos a la generosidad, la empatía, la solidaridad...Hemos visto lo bien que funcionaban las primeras comunidades cristianas, todo lo hacían juntos, compartían espacios, alegrías y tristezas e incluso vendían sus bienes para ayudarse mutuamente.
Colorea a golpe de ratón aquella bella estampa que nos sirve de ejemplo para nuestra sociedad.
Pica el siguiente enlace:
http://www.ceipjuanherreraalcausa.es/Recursosdidacticos/PRIMERO/datos/07_Religion/datos/03_rdi/unidad09/02.htm
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miércoles, 20 de marzo de 2013
viernes, 15 de marzo de 2013
LA VIDA DE LAS PRIMERAS COMUNIDADES
Los hermanos eran
constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común,
en la fracción del pan y en las oraciones.
Todo el mundo estaba impresionado por los muchos prodigios y signos que los apóstoles hacían en Jerusalén. Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes, y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.
A diario acudían al templo todos unidos, celebraban la fracción del pan en las casas y comían juntos, alabando a Dios con alegría y de todo corazón; eran bien vistos de todo el pueblo, y día tras día el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando.
Todo el mundo estaba impresionado por los muchos prodigios y signos que los apóstoles hacían en Jerusalén. Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes, y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.
A diario acudían al templo todos unidos, celebraban la fracción del pan en las casas y comían juntos, alabando a Dios con alegría y de todo corazón; eran bien vistos de todo el pueblo, y día tras día el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando.
jueves, 14 de marzo de 2013
LAS DOS MONEDAS DE LA VIUDA
Lucas 21, 1-4
En aquel tiempo, alzando Jesús la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir.
En aquel tiempo, alzando Jesús la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir.
martes, 12 de marzo de 2013
LA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES Y PECES
Lc 9, 10-17
12
Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: «Despide a la
multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en
busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto». 13
Él les respondió: «Denles de comer ustedes mismos». Pero ellos dijeron:
«No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos
nosotros a comprar alimentos para toda esta gente». 14
Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a
sus discípulos: «Háganlos sentar en grupos de cincuenta». 15 Y ellos hicieron sentar a todos. 16
Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al
cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue
entregando a sus discípulos para que se los sirvieran a la multitud. 17 Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.
Al regresar, los Apóstoles
contaron a Jesús todo lo que habían hecho. Él los llevó consigo, y se
retiró a solas con ellos hacia una ciudad llamada Betsaida. 11
Pero la multitud se dio cuenta y lo siguió. Él los recibió, les habló
del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser
curados.
12
Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: «Despide a la
multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en
busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto». 13
Él les respondió: «Denles de comer ustedes mismos». Pero ellos dijeron:
«No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos
nosotros a comprar alimentos para toda esta gente». 14
Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a
sus discípulos: «Háganlos sentar en grupos de cincuenta». 15 Y ellos hicieron sentar a todos. 16
Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al
cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue
entregando a sus discípulos para que se los sirvieran a la multitud. 17 Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.
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