Muchas personas sufren diversas enfermedades que les impiden trabajar y esa situación a veces les obliga a mendigar para poder satisfacer sus necesidades. Jesús quiere que seamos generosos y apoyemos a esas personas, como lo hizo él con un joven de la ciudad de Jericó que había nacido ciego.
El ciego de Jericó. Marcos 10, 46-52
Fuente: El ciego de Jericó. Milagros de Jesús. Editorial San Pablo.
9.- EL BUEN SAMARITANO
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Caminando a Jericó
SOL DO
iba un hombre muy sencillo.
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Los ladrones lo asaltaron,
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lo dejaron malherido.
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Un levita, un sacerdote
SOL DO
esquivaron al herido.
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No quisieron ayudarle,
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no le prestaron auxilio.
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Hasta que un samaritano,
SOL DO
lo atendió como a un amigo,
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con aceite untó su herida
MI lam
la limpió también con vino.
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Lo llevó hasta una posada
SOL DO
de un posadero vecino,
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le pidió que lo cuidara
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con afecto y con cariño.
Fuente: CAMINAMOS CON JESÚS
Canciones para catequesis
Grupo CoMpaSIóN (Borja Iturbe y María Barcea)
Los sacerdotes dirigían la oración y el culto en el templo de Jerusalén. Eran considerados personas sagradas y no debían acercarse a un herido o a un impuro para no contaminarse.
Los levitas se dedicaban a cuidar el templo, a ayudar a los sacerdotes en los actos de culto y enseñanza. Eran grandes estudiosos de las leyes.
Los samaritanos eran los habitantes de la región de Samaría; los judíos los depreciaban por considerarlos extranjeros e infieles a su religión.
Los que escuchaban a Jesús sabían que amar a Dios era lo más importante. Sion embargo, entendían que el prójimo se refería solo a los que profesaban la religión judía. Según sus leyes, quien no era judío, como el samaritano de la parábola, no tenía que ser tratado como prójimo; más aún, debía ser despreciado y marginado de la sociedad. Jesús, sin embargo, puso a un samaritano como ejemplo de amor al prójimo.
Fuente: Se llama Jesús. 6º de primaria. Editorial Sm
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